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Como corregir mala conducta del perro

Conducta destructiva en el perro

17 estrategias para evitar catástrofes de un perro

Arrojan unos objetos al suelo, destrozan otros y siempre van donde no deben. Y por muchos juguetes que les ofrezca, los perros siempre prefieren clavar los dientes y las uñas en sus muebles favoritos.


Si alguna vez ha tenido un cachorrito o un gatito, ya sabrá cuán destructivo puede llegar a ser un animal joven. Pero en ocasiones, incluso los animales mayores pueden hacer travesuras. ¿Qué les pasa?

La inmensa mayoría de los problemas de conducta no son tales. Se trata de patrones de conducta normales, aunque inapropiados para el entorno del animal.

En otras palabras, es normal que un gato arañe y que un perro muerda objetos… pero inapropiado cuando el objeto de su interés es un flamante y carísimo sofá.


Sin embargo, la mayoría de los animales aprenden con rapidez, y con un poco de sentido común y unos conocimientos básicos de los métodos de entrenamiento, usted podrá canalizar su energía hacia actividades menos destructivas.

Déle muchos juguetes para perros. Así como los animales jóvenes necesitan morder objetos para aliviar los dolores propios de la dentición, los animales mayores los necesitan para entretenerse… sobre todo cuando usted no puede jugar con ellos. A los perros les gustan los juguetes para morder, mientras que los gatos prefieren los ratoncillos y otros objetos móviles y ligeros, que pueden arrojar al aire y perseguir. No olvide halagarlos cuando se interesan por juguetes (permitidos).

Pero no les dé sus juguetes. Si enseña a su perro a jugar con una de sus zapatillas de deporte, no puede pretender que luego la distinga de otro calzado deportivo.

Deténgalo a la primera, ponga un alto al perro. Si permite que su animal doméstico destroce sus posesiones aunque sólo sea una vez, es probable que tenga problemas siempre. De modo que la primera vez que lo vea mordiendo algo que no debe, diga (¡No!) y reemplace el objeto por un juguete.

Cambie las cosas de sitio. Al igual que los niños, hasta el animal más bueno puede cometer alguna travesura de vez en cuando, como meterse en el cubo de la basura, en las macetas o en sus mejores zapatos.


La forma más sencilla de evitar esta conducta es retirar el objeto en cuestión de su alcance. Quizá se empeñe en dejar el cesto de la ropa sucia en el cuarto de baño, pero tenga en cuenta que es imposible razonar con los animales, y que, si crea problemas, tarde o temprano tendrá que cambiarlo de sitio.

Dé la voz de alarma al perro. Si su mascota se sube a los muebles en cuanto usted sale de casa, quizá sea hora de disuadirla con una alarma de las que detectan el movimiento. La mayoría de los perros son muy sensibles al ruido y se alejarán al oír la alarma.

Esta clase de alarma también puede ser eficaz con los gatos, aunque algunos felinos no se dan cuenta de que (ellos) son la causa del alboroto. Se limitan a mirar alrededor, preguntándose qué pasa.

Las alarmas que se disparan con el movimiento se venden en ferreterías y tiendas de materiales de construcción.

Asuste al perro con un calambre. Como alternativa a las alarmas sonoras, su veterinario podría recomendarle un artilugio que produce una ligera corriente eléctrica cuando el animal se mete donde no debe. Aunque estos aparatos pueden resultar muy útiles, asegúrese de comprar uno adecuado a la talla de su animal. Estas alarmas se venden en tiendas de artículos para animales de compañía.

Asígnele una habitación propia al perro. Mantener al animal confinado en un sitio –ya sea encerrándolo en una habitación o poniéndolo en una jaula- es una forma sencilla de controlar sus instintos destructivos mientras usted está ausente. Los animales de compañía pueden hacerse daño si muerden los cables o ingieren productos de limpieza tóxicos. Las jaulas son un buen sistema para protegerlos, tanto a ellos como a sus pertenencias. También pueden resultar útiles para enseñar al animal dónde debe hacer sus necesidades.

Castigue al perro de inmediato o no lo haga. A menos que premie o castigue a un animal inmediatamente después de una acción –y hablamos de segundos-, éste no asociará el premio o el castigo con su conducta. Si lo encuentra destrozando algo, diga con firmeza (¡No!). Con el tiempo, aprenderá lo que se espera de él.

Apele a su paladar. Usted pretende que su perro demuestre más interés por sus propios juguetes que, por ejemplo, por sus mocasines italianos. La mejor forma de conseguirlo, es añadir un atractivo a los primeros.

A los perros les gusta el sabor del aceite, la sal de ajo, la carne y el queso. Por lo tanto, pruebe a aderezar los juguetes de tela con aceite o una pizca de sal de ajo. También puede rellenar los juguetes huecos con un poco de mantequilla de cacahuate o queso de untar.


Déjele un buen recuerdo al perro. Puesto que, sin duda, su perro comete las mayores travesuras cuando está solo, procure tranquilizarlo antes de salir de casa. Acaríciele la barriga durante unos minutos o pídale que se siente o que se eche y prémielo con una golosina.

Cuando el animal empiece a mirarlo tiernamente, enséñele su maletín. Si da muestras de nerviosismo, tómese unos minutos más para calmarlo. Luego, márchese. Con un poco de suerte, se sentirá lo bastante seguro y tranquilo para no desahogarse con la tapicería.

Este procedimiento requiere cierta planificación y quizá le exija levantarse media hora antes, pero podría valer la pena.

Invite a un amigo. Si su perro tiene una conducta destructiva mientras usted está fuera de casa, es posible que necesite compañía. Sin embargo, no es necesario comprar otro perro. Una solución más sencilla es encontrar a un vecino que también deje al animal solo durante el día y reunirlos a los dos.

Organícese para que el otro perro acuda a su casa durante determinados días y el suyo vaya a casa del vecino otros.

Si esto no es posible, busque un servicio de cuidadores de perros en el listín telefónico o pregunte al veterinario si conoce alguno. Otra alternativa es pagar una pequeña cantidad de dinero al hijo de un vecino para que pasee al perro después de clase.

Entretenga al perro con un poste. La gente cree, equivocadamente, que los gatos arañan los muebles para afilarse las uñas. Lo que en realidad hacen es marcar su territorio. (Las glándulas de sus pies despiden un olor propio y característico.)

Lo que quieren es algo para desgarrar y hacer jirones, y los materiales como la soga o la arpillera son perfectos para este fin.

Para que el poste rascador resulte atractivo, úntelo con un poco del líquido de una lata de atún o cuelgue un juguete pequeño en la parte superior.

Póngalo en el sitio adecuado. Puesto que los gatos arañan para marcar su territorio, tendrá que poner el poste rascador en un lugar importante para ellos.

Si coloca el poste en el comedor, cerca del mueble que el animal se empeña en arañar, habrá más probabilidades de que lo use. Cuando comience a usarlo, podrá trasladarlo poco a poco a un sitio más discreto.

Disuada al perro con tacto. Mientras entrena a su gato para usar el poste rascador, cubra las superficies donde solía arañar con un material menos atractivo para él, como plástico o papel de aluminio.

También puede usar cinta aislante: pliéguela en un círculo, con la parte adhesiva hacia afuera, y colóquela en el sitio donde el gato suele arañar. La cinta aislante no daña los muebles y los gatos detestan el contacto con la superficie pegajosa.

Cree un sistema de recompensas para el perro. Si su gato mira al poste rascador, déle un premio pequeño, como una golosina. Si lo toca, ofrézcale una recompensa más grande, y si lo usa, prémielo con algo mucho más significativo, algo que realmente le encante.

Descúbrale el lado oscuro del amor. Si su gato persiste en ejercitar las uñas en los muebles, mójelo con un pulverizador de plástico o con una pistola de agua. O agite una lata llena de monedas: el ruido lo ahuyentará.

Cúbrale las patas al perro. Si ningún método de los anteriores funciona, es probable que el veterinario le recomiende unos protectores para uñas: pequeñas cubiertas de plástico o goma que se adhieren a las uñas del animal. No evitan que el gato siga arañando, pero reducen los daños.

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